El castillo de Guardias Viejas responde al prototipo de baterías para cuatro cañones de a 24 libras diseñado por el ingeniero José Crame en el siglo XVIII. Estuvo destinado a proteger la costa de las frecuentes correrías de piratas que amenazaban la seguridad de la población y los navegantes. Durante la Guerra de la Independencia fue destruido por los ingleses y reedificado con capital privado pocos años después. El edificio se concibe con planta cuadrangular alrededor de un patio de armas, desde el que se accede a la batería. Dos torreones la enlazan con un hornabeque formado por dos medios baluartes triangulares. El patio de armas distribuía el acceso a las estancias interiores, destinadas a albergar una dotación de infantería y caballería, además de una capilla, caballerizas y almacén de pólvora. Todas ellas cubiertas por bóvedas de medio cañón sobre muros de mampostería.
